Muy cerca de Iquitos se encuentra la villa de Padre Cocha, un pueblo de unas 2.000 personas inmerso ya en la cultura selvática. Para ir allí es necesario tomar un barquito comúnmente llamado “peque-peque”; su nombre es debido al ruido que hace el motor. Una vez en el pueblo (que ni siquiera tiene electricidad) es posible hacer varias excursiones interesantes, desde visitar “La quebrada del amor” donde una pareja de viejecitos regentan un pequeño refugio en la selva hasta la visita de comunidades indígenas pasando antes por una sociedad protectora de animales amazónicos.
Los lugareños de Padre Cocha son muy amables, y por una pequeña aportación pueden hacer de guía por la zona, yo lo hice con Nixon Cupay, un chico del pueblo que me enseño las comunidades indígenas de la zona (Boras y Yaguas) y me dio unas lecciones medicinales sobre las plantas. ¡Muchas gracias por la visita!
¿Selva? allí no sabes distinguir entre lo que es selva y no. Por ejemplo esta zona es fácilmente accesible andando, eso sí, si te desmarcas un poco de los caminos...
Mariposario: es una sociedad protectora de animales donde tienen monos, osos hormigueros, jaguares... y en los que también crían mariposas. Para mí ésta es la más espectacular de todas: sus alas forman el dibujo de un búho para confundir a sus depredadores.
Comunidad indígena Boras: danzando y cantando con los más pequeños en la maloca de los Boras. Están recuperando la cultura que se fue perdiendo para que así perdure en las próximas generaciones. También es posible comprar su artesanía o probar las bebidas típicas de aquí.
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