Muy cerca de Iquitos se encuentra la villa de Padre Cocha, un pueblo de unas 2.000 personas inmerso ya en la cultura selvática. Para ir allí es necesario tomar un barquito comúnmente llamado “peque-peque”; su nombre es debido al ruido que hace el motor. Una vez en el pueblo (que ni siquiera tiene electricidad) es posible hacer varias excursiones interesantes, desde visitar “La quebrada del amor” donde una pareja de viejecitos regentan un pequeño refugio en la selva hasta la visita de comunidades indígenas pasando antes por una sociedad protectora de animales amazónicos.
Los lugareños de Padre Cocha son muy amables, y por una pequeña aportación pueden hacer de guía por la zona, yo lo hice con Nixon Cupay, un chico del pueblo que me enseño las comunidades indígenas de la zona (Boras y Yaguas) y me dio unas lecciones medicinales sobre las plantas. ¡Muchas gracias por la visita¡
ES UN LUGAR ESPECTACULAR y a todos les gustara
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